animacion

La Biblioteca de la Academia de San Carlos, México

Isabel Cervantes y Silvia Salgado
Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM

El origen de la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos, en la Nueva España, se remonta al periodo de 1781 y 1785. Propiamente el documento fundador fue expedido por Carlos III el año 1783, en una época de signo borbónico para el reino español. El Setecientos conjugó cambios que trajeron nuevos frentes y aires culturales, de donde surgieron academias científicas, de humanidades y artes íntimamente ligadas a la Ilustración, que influyó en el gusto estético. Esa rica y poderosa corriente fue llevada a la Nueva España, siguiendo el modelo español, fuertemente influido por la cultura francesa. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, será el espejo en el que se reflejará la academia novohispana.

Los primeros indicios formales del origen de la biblioteca en cuestión se encuentran en los Estatutos de la Real Academia, publicados en México, por la Imprenta Nueva de Felipe de Zúñiga y Ontiveros, en 1785. En ellos, Carlos III mandató “... que en mi glorioso Reynado erigiese en México la Real Academia de las Artes con el título de San Carlos de Nueva España, baxo mi inmediata protección: que para la dirección y enseñanza de los discípulos se la remitan a estos reynos los profesores, instrumentos, libros, modelos y dibujos pedidos por la Junta preparatoria.”

El nacimiento de la biblioteca es paralelo al de la Academia de San Carlos, ya que surgió como uno de sus instrumentos de enseñanza. Es probable que el primer caudal de libros fuera propiedad del grabador español Jerónimo Antonio Gil (1732-1798), promotor principal de la Academia, quien vino a la Nueva España trayendo una colección de libros pertinente para la Escuela de Grabado que fundó en 1778, en la sede de la Real Casa de Moneda, que ahora ocupa el Museo Nacional de las Culturas, en el centro histórico de la ciudad de México.

Otra de las aportaciones bibliográficas importantes provino del valenciano Manuel Tolsá (1757-1816), quien además de traer el encargo de una importantísima colección de escultura en yesos, vino a México portando su talento, fuerza, útiles y una biblioteca especializada.

La sede de los primeros libros de la Academia se hallaba en el segundo piso de la Real Casa de la Moneda. En 1792, la Academia se cambió al edificio del Hospital del Amor de Dios, que fray Juan de Zumárraga mandó construir para atender a los enfermos de bubas. Al tiempo del traslado, la Academia contaba con varios salones grandes para pintura y dibujo, un taller especial para escultura, una galería y estantes para una biblioteca.

En la academia novohispana no se buscaba educar en el sentido medieval de gremios artesanales, más bien se pretendía dar cimientos teóricos a la práctica artística, combinando el estudio de la tradición clásica con los avances tecnológicos y científicos de su tiempo. Es por eso que predominan los temas técnicos y científicos, en las obras seleccionadas de ese fondo, que se publicaron entre 1808 y 1811, y que se incorporaron a la Biblioteca digital de la Independencia en la BN y la HN.

Actualmente, la biblioteca de la antigua Academia se resguarda en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México y se conoce como el Fondo Academia de San Carlos. Entre 1999 y 2000, un breve grupo de bibliotecarios catalogaron todas las obras, con base en las técnicas bibliotecológicas más modernas, pero conservó el orden físico y la clasificación original de la antigua colección bibliográfica.

Archivos

  Título Autor
guion Informe final Cervantes Tovar, Isabel; Salgado Ruelas, Silvia Mónica
guion La Biblioteca de la Academia de San Carlos, México Cervantes Tovar, Isabel; Salgado Ruelas, Silvia Mónica