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Fondo Juan Álvarez, Presentación

Luis Humberto Olivera López
Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM

Tal vez el hecho histórico sea la conducta que un grupo de individuos manifiesta sobre los demás componentes de la llamada realidad social. Acontecimiento que aglutina a los participantes individuales, quienes aceptan el papel que cada uno jugará en su temporalidad, identificándose con los intereses de quienes representan a la clase social que intenta imponer o impone su modelo socio-económico-cultural. Lo anterior puede ser teóricamente aceptado, pero también pueden ser aceptadas teóricamente las distintas visiones del acontecer social.

Independientemente de la visión sociocultural que los individuos reflejen y sostengan en su tiempo, el hecho histórico convertido en fuente social nunca se desprende de su realidad, mostrándonos su amplia gama de aspectos de la vida cotidiana, que se materializa en el instrumento del conocimiento. Así, las fuentes sobre las conductas sociales a través del tiempo, nos acercan a los diferentes procesos-formaciones de lo que algunos llaman Historia.

En las fuentes del hecho social, contemplamos la necesidad vital que nos conduce al conocimiento dialéctico de la sociedad. Múltiples son las formas de concreción de la fuente, siendo la ológrafa en la que el sujeto histórico se presenta de una manera inmediata y directa, y es cuando el sujeto habla "en" y "del" hecho histórico.

En el Fondo Juan Álvarez los sujetos se presentan por medio de esta fuente, introduciéndose en su riqueza conductual que deja entrever su intencionalidad oculta o velada, que en todo caso es la realidad del sujeto social que va conformando el hecho histórico mediante la acción de los prohombres; hombres subordinados; hombres-clientes; hombres-definición, etcétera, en los mundos familiar, gubernamental, militar, económico; de enfermedades, temores, acciones heroicas y clientelares. En suma, la vida social que en nuestra geografía política nacional se presenta con tan desigual y variado desarrollo sociocultural.

El proceso histórico del actual estado de Guerrero, en el Fondo Juan Álvarez, da a conocer a aquellos sujetos que en su momento tuvieron que decidir entre aceptar la pugna o la alianza que los llevaría a tratar de continuar con una situación de permanencia, o en todo caso, dejar que las condiciones continuaran madurando para que en su momento rindieran los mejores frutos, casi siempre por conseguir el dominio social ejerciendo el poder político-administrativo.

Son 136 cartas las que conforman este fondo, mismas que nos transportan al mundo de la historia de esta región de México en su forma más activa: encubriendo o desnudando la intención de la manipulación, sea política, económica, militar o cultural, que permite conocer a los individuos en sus respuestas a través de la actual sociedad guerrerense.

Riqueza de información que en la primera mitad del siglo XIX mexicano nos ubica en aquella posición historiográfica, cuya perspectiva de desarrollo regional hace necesario el estudio histórico desde el lugar de los hechos y no desde el enfoque historiográfico-teórico, monopólico-nacional, surgido de los intereses de Lucas Alamán, José María Luis Mora, Lorenzo de Zavala, entre otros tantos que han escrito la historia política mexicana.

Resulta también de interés uno de los resultados de la lectura de las cartas, en cuanto introduce de inmediato en la ambientación guerrerense con relación a la necesidad imperiosa de crear su personalidad histórica en un México que ya siendo políticamente libre, tenía que conseguir la hegemonía económica. De ahí que los habitantes de Guerrero fueran nacionales o comprometidos con la idea nacional-liberal, al, mismo tiempo que iban forjando su naturaleza local.

No es por azar que los hombres, el Estado y la historia de esta localidad, hagan una perfecta armonía en su dialéctica sociocultural, al mantener en forma coordinada el desarrollo político, social y económico, como tampoco lo es que, siendo uno de los pocos estados que siempre demuestra su civilidad, en el siglo XIX demostró que el liberalismo no es sólo la teoría política, filosófica y económica, sino la decisión ciudadana que culmina en la coherencia histórica del Plan de Ayutla, y con él, la primera revolución popular de México.

Adecuación histórica del movimiento independentista anticolonial que en la figura de José María Morelos y Pavón se convirtiera en popular, como popular y federalista fue Vicente Guerrero. Nombres que hacen honor al haber sido, entre otros insurgentes, los que propugnaron la creación de la Constitución y del Estado mexicano.

El estado de Morelos, al igual que el de Guerrero, no son sino los estados federados que nacen por el derecho, producto de su proceso histórico, en donde los nombres no son invenciones sino realidades socioculturales cuya naturaleza histórica es indisoluble de lo que es el hombre-sociedad, el que con su decisión se dio las normas fundamentales e hizo que el Estado nacional se ajustara a él.

Historia en la medida de su hacer, cuya cronología y lugar se ubican de 1810a 1849, en el estado de Guerrero; accidente político-administrativo que es consecuencia del desarrollo de diferentes grupos sociales coloniales de los estados de Oaxaca, Puebla, México y Michoacán. Así, dependiendo de su desprendimiento socioeconómico, encontramos pugnas en las que los hombres de las diferentes zonas económicas de Guerrero tuvieron que enfrentarse para lograr la hegemonía político-económica y así poder constituirse en administración política.

Antes de presentar las voces heterogéneas de las cartas, debe aclararse que, aunque a este fondo se le bautizó con el nombre de Juan álvarez, esto no es del todo acertado porque, si bien existen cartas de este personaje, la mayoría de ellas son de Antonio Gómez o, en su caso, están dirigidas a él. Por lo que, al consultar este fondo, es necesario hacerlo no sólo con la idea de encontrar la figura de álvarez, sino con la certeza de que es más rico en cuanto a la diversidad de asuntos y diferentes intereses que se observan en la zona de Guerrero.

Dentro de la cronología de este fondo, como ya se dijo, se tocan aspectos de naturaleza política, entendida ésta como la lucha del poder gubernamental hacia la formación del Estado mexicano, como la acción de la administración pública en la fundación de la entidad mencionada.

Esta lucha política se deja ver en las cartas desde el inicio de la lucha criolla, por la necesidad de su libertad en lo que se conoce como lucha por la independencia nacional, manifestada en la zona del actual estado de Guerrero, de una manera inmediata, dada la importancia geoeconómica de la zona que había adquirido desde la formación de las grandes haciendas, cuyos productos ya tenían establecidos los canales de distribución, aparte del comercio novohispano con algunos lugares de Asia. Así, al igual que las diferentes zonas del virreinato, las reformas borbónicas trastocaron el desarrollo agrícola y comercial de la región.

En las cartas que conforman el fondo encontramos de inmediato, no el efecto del movimiento iniciado por Miguel Hidalgo en Dolores, sino la decisión ya madura y necesaria de los hombres de esta tierra, quienes aportan al movimiento agrario la modalidad de que el Sur se formaba con un proyecto popular por sus características socioeconómicas.

Así, José Romero dice a Antonio Gómez, en su carta fechada en Coyuca el 5 de noviembre de 1810, respecto a las milpas algodoneras con relación a las fuerzas de trabajo: "...que las milpas de algodones están al día muy engañosas, sólo en el Zanjón dan más consuelo por ahora, pero se presume se perderán porque muchos de los labradores han quitado de su trabajo y los tienen sobre las armas en Tecpan, y con esto no limpiaron las milpas, esto está muy consternado con los díceres del rebelión (sic) del pueblo de Dolores...".

Información interesante, tanto en el aspecto económico como en lo social, de aquellas personas que de inmediato se incorporaron al movimiento, tal y como en la misma carta anterior se dice: "Hasta este día hemos recibido las cartas, hemos sabido que en su pueblo de Chilpancingo se han levantado o se iban a levantar según una carta que escriben a Calvo que Dn. Leonardo Bravo y Dn. Vicente García se fueron con 50 hombres insurgentes que vinieron de San Gabriel..."

También en las cartas se refleja fielmente el miedo de aquellos comerciantes peninsulares ante las noticias del levantamiento armado, cuando escribían a sus familiares de la situación angustiosa que padecían, como en el caso de los movimientos insurgentes sobre ácapulco: "Estos dicen que quieren cerrar las entradas de Acapulco para que los cojan por hambre, para que no entren víveres y perezcan los de Acapulco...”

Pero aun con todo y angustia, las cartas no dejan de mostrar la constante permanente del mundo comercial, como en el caso de la ciudad de México, en cuanto se dice que: "Este comercio ha estado diez días cerrado, pues nos hemos estado sobre las armas haciendo las funciones de soldados y artilleros. Están las tropas fuera de la capital, y desde anteayer se abrió el comercio, pues remudamos para hacer las guardias".

Un aspecto que nos pinta de cuerpo entero una de las formas de control político que en aquel México borbónico se practicaba era la manipulación de la información oficial, por parte de aquellos que, olvidándose de la realidad social por la que se atravesaba, pretendían obtener el favor virreinal ya sea difundiendo actos de apoyo como el de: "Importa muchísimo que para el resguardo de la Patria España y sin la más mínima excusa entregue U. al portador la campana deshecha que íbamos a enviar a Acahuizotla..."(carta 5), o también adelantándose a prejuicios que podrían entorpecer planes: "Así como ha llegado a mi noticia lo que los Sres. Dn. Felipe de Horna y Dn. Juan Sánchez hablaron de mis operaciones, en la casa del difunto D. Manuel de Veguri la noche del lo. del corriente, presumo llegue a oídos de Vm. y sea motivo para que se trastorne el plan tan lindo, que están formando para el bien de la Religión, Rey y restauración del crédito de la Patria"(carta 6). Así como también noticias sobre progresos de las armas españolas en diferentes puntos de la zona(carta 7).

Hechos históricos que nos hacen entender la "verdad oficial" por medio de la desinformación al "sugerir" la obediencia a sus subordinados por parte de la autoridad superior. Mandato peninsular a la obediencia criollo-mestiza comercial que encontramos en la carta de Joaquín de Guevara cuando sabe "que el subdelegado por cohonestar su fuga se está valiendo de varios arbitrios para indemnizarse, y uno de ellos es culpar generalmente a ese pueblo, y para que sea tan culpable me parece que como oficiales..." Se está refiriendo a José María Rodríguez, Elias de ávila y a Antonio Gómez, principales hombres que además de su quehacer comercial "deben presentar un escrito a S. Excelencia por mi conducto... expresando en él, que si los indios y una pequeña parte de los de razón recibieron a los insurgentes adhiriéndose a su partido, fue porque les faltó quien los sostuviese, porque el subdelegado les ofrecía auxilios imposibles de que él los cumpliere y con todo eso estuvieron acuartelados hasta el día que entraron los insurgentes en Zumpango, y habiéndose fugado el subdelegado, europeos de chilpancingo, cura y vicario de ese pueblo y capitán de la compañía acuartelada, ¿qué había de hacer el resto del pueblo?, fugarse los honrados y otros de igual clase quedarse en el pueblo y estarse a la observativa. Que a la fuerza unos cuantos fueron serviciales de los insurgentes...”

Más y más insinuaciones, para que al fin del manuscrito diga: "Si aconsejo a Vm. esto, es por el amor que profeso generalmente a todos y quiero que no confundan a los honrados chilpancingueños con algunos cuantos despreciables..."

Colonial forma de educar a los subditos, sobre la base de la falsedad, subordinándolos al mundo dominador, con el objeto de fomentar la relación del subdito como manera de ser del mexicano colonial borbónico, en aquella sociedad por naturaleza desigual.

Movimiento independentista, que sirvió para desarrollar los lazos de la figura social del compadrazgo, que en la geografía guerrerense fue profundizándose como forma de vínculo, desarrollo y protección de los intereses sociales y económicos de la zona. Así, en esta época, amistades reconocidas se verán en un momento como enemigos mortales con relación a la consolidación de la hegemonía liberal, en su lucha a muerte con la prolongación borbónica reformista que se obstinaba en hacer sentir su poder. Los Bravo contra Juan Álvarez y, en medio, los comerciantes a quienes no les importaban ni los triunfos ni las derrotas, sino quién aseguraría el acrecentamiento de sus riquezas.

Las cartas de 1810 y 1811 son las que guardan cierta continuidad; sin embargo, la periodicidad se traslada abruptamente hasta 1820, con unas pocas cartas, y de ahí al año de 1828, al que corresponde un gran número de ellas. El movimiento federalista de Vicente Guerrero en este año, hasta su muerte en 1831, se refleja por cuestión natural. Así, los documentos nos hablan-de la lucha encarnizada que sostuvieron los dos individuos que aglutinaron a aquellos seguidores que durante más tiempo se enfrentaron violentamente en la región de Guerrero: Nicolás Bravo y Juan Álvarez.

Lucha entre las distintas formas de conformar e imponer los intereses oligárquicos de aquellos, que aún en el México independiente, pretendían continuar con las formas coloniales sobre el dominio de la tierra y de los hombres. Comerciantes liberales contra comercio monopólico; hacendados con mentalidad colonial contra hacendados en pro de un liberalismo que acentuara los intereses locales. Lucha a muerte de una sociedad cuyos intereses cada vez más fortalecían la necesidad del anhelo federalista, que se plasmaría en el estado de Guerrero gracias a su desarrollo económico local, con ideología nacional, sobre la base de un federalismo celoso de su estructura social.

Las cartas pues, dan oportunidad de penetrar al mundo base socio-cultural-económico del estado de Guerrero, en la primera mitad del siglo XIX. Mundo social con sus visitas entre hacendados; atenciones entre jefes de familia; sentimientos de amistad, tanto para los vivos como para los difuntos. Mundo económico con sus insistentes "estrechamientos" a deudores; avisos sobre recuas que tardaban o andaban por terrenos bélicos; préstamos de "machos" para el engrandecimiento patrimonial. Mundo militar con sus acciones afortunadas o desafortunadas; opiniones de la razón de la represión. Mundo étnico, en el que los criollos hablan de los mestizos y ambos de los indígenas, esos indígenas que unos reprimen y otros dicen defender, pero que, en última instancia, también muestran su deseo vital de seguir con su modelo étnico, de sentirse y ser parte del proyecto de nación que se gestaba, con la propia visión de su mundo, no para ser aceptados sino respetados.

En fin, sirva esta presentación para invitar a conocer el contenido de estos documentos que, junto con otros, permiten acrecentar los instrumentos históricos en los que la sociedad guerrerense se reconocerá, al igual que toda la sociedad mexicana, y así poder identificarnos socioculturalmente, a partir del siglo xix, con sus diferentes procesos históricos regionales, cuyas raíces siguen fortaleciéndose en las distintas zonas del país.

Con relación al manejo de este fondo, sólo diré que conserva su organización de origen; sin embargo, para fines prácticos de consulta y manejo de la presente publicación, el material se ordenó cronológicamente con una numeración progresiva, y al final de cada transcripción se encuentra, entre paréntesis, el número de colocación en sus respectivas carpetas. Contiene además dos índices, el cronológico y el onomástico-geográfico.

A Rocío Meza Oliver, académico del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, mi agradecimiento por su apoyo significativo en este trabajo tanto en la transcripción y cotejo de las cartas, como en la elaboración de los índices.

Al ex director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, doctor Ignacio Osorio Romero (+ el 2 de agosto de 1991), debo el inicio de este trabajo, por su preocupación de dar a conocer este tipo de material, que pertenece a la idea de una Biblioteca Nacional decidida a descentralizar su acervo para que cada estado de la República sea la Biblioteca Nacional, esto es, el instrumento principal de la conciencia del liberalismo mexicano nacional.

Al doctor José G. Moreno de Alba, actual director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, reconozco su coherencia universitaria y su actitud académica, al propiciar la presente publicación y dar a conocer los acervos de la Biblioteca y de la Hemeroteca Nacionales, como una de las tareas prioritarias de la Universidad Nacional Autónoma de México, la cual se debe a la sociedad. Este fondo retorna a sus principales autores: la sociedad guerrerense.

San Miguel Ajusco, 1994

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guion Fondo Juan Álvarez, Presentación Olivera López, Luis Humberto